Julio César Andriani, segundo hijo de Bernarda Consuelo Díaz y Juan Bautista Atilio Andriani. Nacido un 3 de enero de 1936, en su amada Coronda.
Cursó hasta sexto grado en la escuela Gaete, de la misma ciudad de nacimiento.
Desde muy pequeño empezó a trabajar vendiendo facturas, los domingos de visita, en la puerta de la cárcel. Desde los 12 años y hasta los 16 laboró en una panadería y en la recolección de naranjas, zapallos y frutillas.
Jugó al fútbol desde niño, primero en el club Miseria de Coronda.
A los 16 años es nombrado ordenanza en el Banco Nación, sucursal Vera, cargo que desempeñó durante 42 años, hasta su retiro.
A los 17 años se une al Club Huracán de Vera, como arquero. En el mismo pueblo conoce a quien luego sería su esposa por más de 50 años, María Adela Luisa Constantín.
Con su compañera de vida ganaron muchos concursos de bailes ya que ambos eran grandes bailarines.
Finaliza el servicio militar con el cargo de Cabo Dragoneante y regresa a Vera para contraer nupcias.
Luego pidió traslado en el banco y así llegó a una sucursal en Rosario Sud y se incorpora al club Argentinos de Rosario y de allí pasa al Club Central Córdoba, saliendo campeones y logrando el ascenso. Luego le llegó la oferta de Colón de Santa Fe, motivo por el cual -en su trabajo- es trasladado a Gálvez. El período en este club fue corto, ya que la familia había crecido y lo necesitaba. La misma conformada por su esposa y tres hijos: Mónica, Julio César (Liti) y Roxana.
Ya trabajando en Gálvez, comienza con otra actividad, la que sería una de sus grandes pasiones, la publicidad rodante, llamada “Publicidad Moni”.
“Señor, tire papelitos”, decían los niños cuando pasaba haciendo propaganda de circos o parques que llegaban a la ciudad.
Luego incursiona en la locución, atendiendo diferentes eventos sociales, deportivos, educativos, culturales y religiosos. Condujo, con su voz tan particular, los famosos bailes de Club del Barrio y Vecinal Tropezón en verano y los del club Centenario, en invierno.
Antes de la instalación de las primeras radios en nuestra ciudad, colocó bocinas en algunas cuadras de la calle Belgrano, transmitiendo información, música y entretenimiento.
En la radio FM 105 tuvo su programa de tango, los domingos por la mañana, espacio que lo llenó de satisfacciones.
Uno de los grandes eventos de la ciudad eran los “carnavales galvenses” y él los publicitaba como “las grandes noches carnestolendas”, conduciendo su auto delante de las comparsas, brindándoles la música.
Supo presentar a grandes estrellas del mundo artístico, tales como Sandro, Palito Ortega, Valeria Lynch, el Chango Nieto, Jairo, Tormenta, Mercedes Sosa, Horacio Guaraní, entre otros.
Por su historial futbolístico es convocado por el Club General San Martín, de San Martín de las Escobas, con el cual salen campeones de la Liga San Martín, en 1968. Luego juega en el Club River Plate de Jorge Newbery de Gálvez (la cancha se encontraba entre las actuales calles Jorge Newbery-Maipú- 1ª Junta y Av. República), saliendo también campeones de la Liga. Posteriormente, este club se disuelve y pasa a jugar en el Club A. Barrio Oeste, ganando el campeonato de la Liga Galvense.
Posteriormente se retira como jugador, pero no se aleja del fútbol, hace el curso de DT y dirige al Club Argentinos de López y simultáneamente se desempeña como árbitro.
Fue amante del deporte todo y por ello colaboraba en cada evento que podía, como por ej. El CAM, torneos de fútbol, maratones, torneos de basquetbol, carreras de ciclismo y las famosas carreras hípicas o jineteadas del Hipódromo de Gálvez. Era fan del boxeo y del Turismo Carretera, asistiendo asiduamente a los 500 Indy en Rafaela.
Después de su deceso, el 25 de febrero de 2014 a los 78 años, la gente, el barrio, los amigos lo recuerdan aún, expresando que las calles de Gálvez se quedaron si voz, una voz potente y nítida.
El “Negro Andriano”, así lo llamaban, muy querido y más conocido, un personaje de la ciudad, siempre con una sonrisa, una palabra cálida, una broma, un chiste, un cuento, amante de los animales, una mano extendida para ayudar, siempre. Respetuoso y cariñoso con su familia. UN GRANDE CON TODAS LAS LETRAS.












